jueves, 23 de junio de 2011

CASTELLÓN - URGE ABRIR LOS CUATRO CENTROS DE DÍA EN DESUSO

Castellón urge a abrir los cuatro centros de asistencia en desuso

Políticos y vecinos reclaman al Consell la puesta en marcha de infraestructuras como el centro Gran Vía, listo y equipado desde 2009

EN CIFRAS

2% es el porcentaje de dependientes castellonenses que a día de hoy son atendidos en los centros ejecutados con dicho fin.

8,4 millones de euros es el presupuesto invertido en la ejecución del Centro de Dependientes Gran Vía de la capital de la Plana, ejecutado y cerrado al público desde el año 2009.

Castellón dispone en la actualidad de hasta cuatro centros de día para dependientes construidos y cerrados a cal y canto.

Una situación que indigna y desespera a sus potenciales usuarios y a las familias de estos, que reivindican la pronta puesta en marcha de unas instalaciones costeadas con fondos públicos y llamadas a dar servicio a un colectivo que sufre a diario la inacción de las administraciones públicas en materia de políticas sociales.

En concreto, al centro Gran Vía de la capital de la Plana se suman otros como el de Vila-real, el de Burriana y el de Atzeneta, ejecutados por la Conselleria y hoy por hoy en desuso.

Tanto es así, que en estos momentos sólo el 2% de los dependientes de la provincia reciben la atención que merecen en este tipo de instalaciones. El resto continúan a expensas de sus familiares o de las personas que estos contratan a costa de su propio bolsillo.

Y es que la aplicación de la Ley de Dependencia en la Comunitat tampoco está siendo todo lo correcta que se esperaba en un principio y son muchas las personas que, a pesar de haberlas solicitado desde hace mucho tiempo, aún no han comenzado a percibir las ayudas. Son enfermos de Alzheimer, personas con daño cerebral sobrevenido u otras discapacidades graves y ancianos que necesitan de unos cuidados especiales que, de momento, no llegan.

Así pues, resulta natural que desde las diferentes asociaciones de familiares y enfermos castellonenses y desde las filas de los distintos partidos políticos se esté llevando a cabo una campaña reivindicativa para que la Administración valenciana de a estos locales el empujón necesario para que entren en funcionamiento lo antes posible.

De hecho, esta misma semana, el recientemente reelegido primer edil de la capital de la Plana, el popular Alberto Fabra, aprovechó el acto inaugural de la nueva Aula de Memoria para enfermos de Alzheimer de la ciudad para reafirmar su compromiso de luchar «por la rápida apertura» del centro Gran Vía.

«Desde el Ayuntamiento de Castellón vamos a seguir insistiendo ante la Conselleria para la puesta en funcionamiento de una instalación que beneficiará a más de 300 personas enfermas», destacó.

De este modo, el primer edil hizo suyas las reivindicaciones de los familiares de los dependientes, que exigen que el centro -que sigue cerrado casi dos años después de haber finalizado las obras- empiece a dar servicio a los enfermos de manera inmediata.

Pero no sólo Alberto Fabra ha reclamado por activa y por pasiva la apertura de un edificio en cuya ejecución se invirtieron unos 8,4 millones de euros, de los que 1,7, el 21 por ciento del total, corrieron a cargo del propio Consistorio. De hecho, el resto de partidos políticos de la capital de la Plana también basaron en estas reivindicaciones parte de su campaña electoral.

Así pues, el cabeza de lista del PSPV-PSOE por la circunscripción de Castellón, Francisco Toledo, se comprometió días antes de las elecciones del pasado 22-M que, si los socialistas resultaban vencedores en las urnas, abrirían «todos los centros de asistencia cerrados» en la Comunitat, y que dijo son «el ejemplo» de las políticas sociales del presidente de la Generalitat, Francisco Camps.

Según dijo entonces el candidato socialista, «el abandono de muchos centros de asistencia es la representación física del desinterés del Gobierno valenciano en las políticas sociales, de la poca prioridad que les da, de cómo prefiere gastar dinero en cosas que no necesitamos y no en políticas sociales», para a renglón seguido señalar que «redistribuyendo el dinero disponible y actuando desde la austeridad no sería necesario renunciar a ninguna de las políticas del Estado del Bienestar».

Además, en el caso concreto del centro Gran Vía, Toledo recordó que desde que hace ahora diez años se presentará el proyecto, «han pasado tres consellers de Sanidad y tres presidentes de la Generalitat del PPCV». «Además, desde 2009 está equipado perfectamente, con todo el material, y cerrado al público», lamentó.

Pero este no es el único inmueble 'fantasma' de la provincia de Castellón que indigna y enfurece a sus potenciales usuarios y a sus familias.

En el caso de Vila-real, por ejemplo, es un centro de mayores el que, a pesar de contar con prácticamente todo lo necesario para el desarrollo de su actividad, permanece cerrado a cal y canto. Y es que la Conselleria y el Ayuntamiento aún no han llegado a un acuerdo acerca del modelo de gestión de una instalación cuyas obras finalizaron hace ya nueve meses con cargo al Fondo Estatal de Inversión en Municipios, el llamado Plan E del Gobierno central.

Mención a parte merece el centro de dependientes de Burriana, cuyos trabajos se recepcionaron el 15 de octubre de 2009 pero que no abrió sus puertas hasta un año después. Fue precisamente el pasado 23 de febrero cuando la consellera de Bienestar Social, Angélica Such, inauguró las esperadas instalaciones que, a día de hoy, y pese al poco uso que se les ha dado desde entonces, vuelven a estar en obras.

Silencio administrativo


También en Atzeneta claman al cielo por la inactividad del centro de día ejecutado hace ya casi año y medio. De hecho, el Ayuntamiento aprobó en el pleno del pasado mes de enero una moción a través de la cual se instaba a la Generalitat Valenciana a ponerlo en marcha o, en su defecto, darle un uso diferente al inicialmente planteado.

Sin embargo, lamenta el primer del municipio, Joaquim Escrig, «no se ha obtenido respuesta alguna ni por parte de la Conselleria de Bienestar Social ni por parte de la de Sanidad».

Con todo, lo cierto es que la situación es insostenible para todas aquellos castellonenses que tienen a su cargo familiares mayores o enfermos que requieren de una atención especial.

Atención que, debido a la falta de plazas en centros públicos de la provincia destinados a tal fin, deben proporcionarles bien a costa de su propio bolsillo -pagando los servicios de una tercera persona o una plaza en algún centro privado- o bien renunciando a su tiempo libre y, en ocasiones también, a su propio empleo.

Y es que cuidar de un dependiente requiere mucho tiempo y dedicación.

Fuente : lasprovincias.es

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