lunes, 25 de octubre de 2010

"LOS DEPENDIENTES MENOS SEVEROS DEBERÍAN COBRAR MÁS TARDE Y CON MAYOR COPAGO"

Guillem López Casanova - Experto en financiación de servicios sociales

"Los dependientes menos severos deberían cobrar más tarde y con mayor copago"

"Fue un error programar la ley pensando que el ciclo económico álgido duraría 15 años"


Guillem López Casanova (Menorca, 1955) es catedrático de Economía en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y consejero del Banco de España.

Junto a otros cuatro expertos redactó un informe para el Congreso sobre la aplicación de la Ley de Dependencia.

Su conclusión: "Es insostenible"

Guillem López es uno de los mayores expertos en servicios sociales y sanitarios de España y no oculta su pesimismo sobre el respeto al calendario de la Ley de Dependencia, que establece que los dependientes menos severos empiecen a recibir una prestación en enero.

Las previsiones del Gobierno, explica, fueron un “error”. Por eso, propone que modificar el calendario y aplicar un mayor copago para este colectivo.

–Las comunidades se quejan de la falta de financiación de la Ley de Dependencia. ¿Con este escenario debe modificarse el calendario de aplicación?

–Incluso con financiación suficiente, la ley presenta disfuncionalidades y al menos dos problemas. La prestación monetaria, que se había dado como excepcional cuando no fuese posible en especie, se está convirtiendo en mayoritaria. Esto responde a la falta de oferta en determinadas zonas. Además, hay un problema en la gestión de solicitudes y dictámenes. La ley preveía que habría una población dependiente de grado 3 de 290.000 personas a 1 de marzo de 2010 y la cifra ahora está más que duplicada.

–¿Un error de cálculo?

–Podría ser. Los que fijaron esa previsión no consideraron cómo se aplicaría la ley. Cuando a alguien se le acaba el subsidio de paro o está en situación de precariedad los servicios sociales hacen aflorar una situación de dependencia que, dictaminada laxamente, reconoce un derecho a financiar. Hay una cierta manga ancha, aunque sea cruel decirlo. Aún teniendo financiación esto hubiese creado un segundo gran problema.

–¿Podrá pagarse en enero a los dependientes menos severos?

–En 2011 debieran de entrar los niveles inferiores y hay otros 250.000 que están en el limbo, a la espera de dictamen, algunos de ellos con derecho ya reconocido a una prestación. A no ser que haya voluntad decidida de más financiación, las previsiones de la ley van a ser infactibles.

–¿Qué puede hacer el Gobierno?

–Con estas restricciones presupuestarias, lo más lógico sería priorizar la gran dependencia y retrasar la entrada de dependencia moderada. También tendría lógica que estas últimas entrasen con un copago más alto que el resto.

–¿Resulta más cara la paga o una plaza en un centro?

–Dadas las dificultades presupuestarias de las comunidades ante la avalancha de solicitudes, existe una situación acomodaticia en cambiar prestación en especie por prestación económica. Ésta última reconoce unos 480 euros al mes de media, mientras el coste de una plaza es de unos 1.200. Si desde la Administración no puedes pagarla, dar 400 euros colma una expectativa de derecho, pero es una actitud muy acomodaticia. A la Administración le va bien porque es más barata y al usuario también. Además, en el caso de la plaza, el dependiente debe copagar un tercio del precio al menos.

–¿Se hubiese aprobado esta ley en un momento de crisis económica como el actual?

–Cuando se programó el calendario de prestaciones se hizo desde la fase álgida del ciclo económico, La previsión era que ésta se prolongase durante 15 años. Fue un error.

–La Xunta ha propuesto crear un catálogo de medicamentos genéricos para reducir el coste sanitario. ¿Qué le parece la medida?

–En el gasto en medicamentos el problema que tenemos no es de precios, sino de consumo. Los decretos de precios de referencia actúan sobre el precio, no sobre el consumo; hemos llegado a final de la etapa en este terreno. Si quieres controlar el gasto y tampoco quieres hacerlo por consumo –racionalización de la prescripción–, lo único que te queda es actuar sobre los genéricos. Al menos que consuman cosas que nos salgan baratas.

–La industria se queja...

–Esto tiene muchos efectos colaterales en ámbitos que no son el gasto sanitario público y que afecta a un sector del mercado que son los medicamentos fuera de patentes, también a posibles inversiones futuras en investigación... Pero es una forma de controlar el gasto dejando de lado lo que ha dado de sí el precio de referencia.

–El Ministerio de Sanidad amenaza con recurrir esa ley en cuanto se apruebe porque entiende que Galicia no tiene competencias para regular ese catálogo.

–El consenso sería deseable, pero si no fuese factible , la Xunta tiene que tirar hacia delante. Recuerdo el caso de Andalucía con los visados, que sentó fatal al PP, que gobernaba a nivel estatal, y luego han acabado reconociendo que no solo eran competencialmente aceptables, sino que ayudaban a gestionar mejor la prescripción. Debe tirar para adelante porque el desarrollo competencial para quien soporta el gasto farmacéutico exige que tenga discrecionalidad para decidir qué medicamentos se prescriben primero

Fuente : farodevigo.es/galicia

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